Mostrando entradas con la etiqueta SU VIDA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SU VIDA. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de noviembre de 2008

El Padre Jeronimo nos cuenta ...



El último combate vacacional fue muy enconado, porque todas las “razones naturales le eran contrarias: falta de salud, flaqueza natural y cansancio de estudios, obligación a mis padres y hermanos”, carentes de otros bienes fuera de “las mercedes que el Rey les hace en pago de sus servicios, cuando ellos no lo desmerecen”.

Por si fuera poco, el interés personal de Felipe II que “preguntaba cuándo me hacía doctor, quizá para proveerme” y como respuesta a su ayuda en los estudios.

Hasta los confesores veían con mal ojo la decisión, “especialmente uno a quien yo tenía gran crédito y obediencia, diciéndome ser tentación clara”.

El estudio personal de las dificultades existentes en las “religiones, que me ponían muy lejos de esta voluntad”.

Contra tales razones pugnaban otras fuerzas poderosas:
“un encendido deseo que tenía de servir a Nuestra Señora”,
que “parecíame que me llamaba a la reformación de su Orden que acababa de comenzar”.

Y otro impulso misterioso que desconocía entonces el interesado:
la plegaria intensa de la Madre Teresa de Jesús.

“Después oí de su boca que le costé un año de oraciones para traerme a la Orden entendiendo que le había de ayudar”

domingo, 16 de noviembre de 2008

SUS ULTIMOS DIAS


Seis días antes de morir escribe la última carta a su querida hermana Juliana;
entre otras cosas le manda el opúsculo recién impreso “Arte de bien morir”.

Es a lo que se estaba él preparando. Y siete fechas antes del fin:
“Cuantas piedras muertas y almas vivas se mortifican y labran por obediencia, tantas pondrá en la santa ciudad de Jerusalén la alta, donde caminamos, que ya estoy cerca, gloria a Dios, de allá, pues he entrado desde cinco de junio en los setenta”.


Nunca pudo apartar de su espíritu cierta nostalgia del Carmelo Teresiano. Aumentó con el paso del tiempo. Nada le hubiese consolado tanto como morir entre los Carmelitas Descalzos, “que nunca les tuve más en el corazón que ahora; y aunque querría morir entre ellos...callo y acudo a Dios, el cual sabe que mi intento es servirles”.

Así se confesaba con su hermana Juliana la semana antes de morir. No se le cumplió ese deseo, ni siquiera entre los Carmelitas Calzados en cuyo convento había vivido tantos años en Bruselas. A la vuelta de un corto viaje de ministerio sacerdotal le asaltó fuera de la ciudad una extraña dolencia el 20 de septiembre de 1614.

Recogido en una casa cerca de la muralla, permaneció allí inmóvil toda la noche, recibiendo al día siguiente los últimos sacramentos y la visita de amigos y conocidos, entre ellos de muchos Carmelitas, Calzados y Descalzos. Pocas horas antes de expirar pudo ser trasladado a su convento muriendo plácidamente a las seis de la tarde del 21 de septiembre de 1614. Contaba 69 años y dos meses...

En alabanza de Cristo

lunes, 10 de noviembre de 2008

EL MUNDO POR HORIZONTE



Dios había unido en la misma empresa a la M. Fundadora Teresa de Jesús y al Primer Provincial Jerónimo Gracián. Ambos, ardiendo en deseos de la salvación de las almas, iban a dar el empuje misionero al nuevo Carmelo que debía tener el mundo por horizonte. El Capítulo Provincial celebrado en marzo de 1581 había dado luz verde para “que nuestros Padres pasasen a la gentilidad”. Le correspondía ahora al Provincial Gracián discernir el momento oportuno para llevar adelante la empresa misionera del Carmelo de Teresa. Y Dios, cuya obra era, abrió el camino para que se realizara.

Felipe II al recibir bajo su corona el gran reino de Portugal con sus posesiones ultramarinas, debía asumir también las obligaciones que ello tenía, entre ellas la de apoyar la evangelización de esos inmensos territorios. Se vivía un momento de apertura de esos reinos a la evangelización y tanto el obispo de Santo Tomé como el rey del Congo Alvaro I pedían el envío de misioneros. Felipe II pensó entonces en los Carmelitas Descalzos, comunicando al Prior de Lisboa Fray Ambrosio Mariano, su deseo de que los Carmelitas Descalzos respondieran a esa llamada de Africa.


Dios había unido en la misma empresa a la M. Fundadora Teresa de Jesús y al Primer Provincial Jerónimo Gracián. Ambos, ardiendo en deseos de la salvación de las almas, iban a dar el empuje misionero al nuevo Carmelo que debía tener el mundo por horizonte. El Capítulo Provincial celebrado en marzo de 1581 había dado luz verde para “que nuestros Padres pasasen a la gentilidad”. Le correspondía ahora al Provincial Gracián discernir el momento oportuno para llevar adelante la empresa misionera del Carmelo de Teresa. Y Dios, cuya obra era, abrió el camino para que se realizara.


Fray Mariano se apresuró a trasmitir el mensaje de Felipe II al Provincial Jerónimo Gracián. Este aceptó gozoso la propuesta, y teniendo ya la aprobación del Capítulo Provincial de marzo de 1581, se puso en contacto con algunos religiosos responsables de la Provincia de las comunidades cercanas para llevar a realidad el proyecto del Congo.

En respuesta a la convocatoria del P. Gracián para iniciar la misión del Congo, fueron numerosos los religiosos que se ofrecieron para ser enviados. Y en este ambiente, el Provincial Gracián, el 19 de marzo de 1582, estando en el convento de Valladolid, escribía la patente por la cual enviaba a los primeros Carmelitas Descalzos a las misiones. Es el primer documento misionero del Carmelo Teresiano.



En dicho documento comienza proponiendo el ejemplo de Cristo y de los Apóstoles de los cuales son sucesores los sacerdotes en el ministerio por lo que “es bien que tengamos siempre en el corazón esta hambre y sed de almas”, y mientras recuerda el testimonio de tantos santos Carmelitas que, a imitación del Profeta Elías, habían ardido por la gloria de Dios y la salvación de las almas, concluye haciendo las siguientes recomendaciones:

“Primeramente, les dice, procuren en lo interior llevar un deseo de la mayor honra y gloria de Dios y exaltación de su santa fe católica con una firme determinación de morir cuando se ofreciere por llevar adelante este deseo, sin volver los ojos a ninguna cosa temporal.

Por ir a reino extraño donde es bien no se introduzcan otras ceremonias en el rezado y misas, sino las de la Iglesia Romana, lleven misales y breviaros Romanos y procuren celebrar por ellos, no obstante que nuestra Orden nos mande el rezado Jerosolimitano.



Lleven los Padres sacerdotes cada uno su Biblia de las pequeñas y el Catecismo del papa Pío V, y los hermanos legos unos libritos que llaman Oratorio espiritual, u otros que enseñan la doctrina cristiana declarada, como les pareciere, y ejercítense mucho en aprender todas las razones naturales que puede haber para atraer almas a la fe, principalmente las que pone el Catecismo.

En cuanto a las obligaciones de la Orden de vestido y comida y las demás cosas que mandan nuestras Constituciones hagan conforme al tiempo y lugar donde se hallaren, atendiendo principalmente a la conversión de aquellas almas.

Lleve la superioridad y obediencia para en lo que se ofreciere el R. P. Fr. Antonio de la Madre de Dios, y los demás Padres y Hermanos le obedezcan y estén sujetos”.

Así las cosas el 6 de abril de 1582 partía de Lisboa la primera expedición misionera del Carmelo de Teresa.

martes, 4 de noviembre de 2008

SEMBLANZA ....


Fray Jerónimo Gracián
Entre los numerosos tratados de oración mental escritos desde los primeros tiempos de la descalcez, destaca uno de fray Jerónimo Gracián de la Madre de Dios (1545-1614), discípulo predilecto y confesor de Santa Teresa, convertido en fiel apologista y divulgador de la obra de la Santa Reformadora.

El gran polígrafo carmelita, llamado por uno de los historiadores descalzos: "brazo ejecutor, obediente y eficaz" de la Madre Teresa, nació el 6 de junio de 1545, en Valladolid. Habiendo ingresado a la Iglesia en la Parroquia de Santiago, estudió hasta los 15 años en su ciudad y en Astorga, de donde pasó a Alcalá, donde cursó brillantemente la Filosofía y Teología.

Recibió la ordenación sacerdotal sin abandonar sus estudios teológicos encaminados a obtener el Doctorado. Ejerció el ministerio sacerdotal en la Iglesia de Santa María, en Alcalá. Luego de frecuentar un convento de carmelitas descalzos, y de haberse resistido por año y medio a su vocación, en 1572 ingresó al famoso noviciado de Pastrana.

En sus "Fundaciones" dice la Santa Reformadora en referencia a fray Jerónimo: «Bien vía nuestro Señor la gran necesidad que havía en esta obra que Su Majestad havía comenzado de persona semejante. Yo le alabo muchas veces por la merced que en esto nos hizo; que si yo mucho quisiera pedir a Su Majestad una persona para que pusiera en orden todas las cosas de la Orden en estos principios, no acertara a pedir tanto como Su Majestad en esto nos dio» .

Y poco antes , decía la Santa del mismo maestro Gracián: «hombre de muchas letras y entendimiento y modestia, acompañado de grandes virtudes toda su vida, que parece nuestra Señora le escogió para bien de esta Orden».

Tan pronto profesó como carmelita, Gracián se vio encaminado a colaborar cercanamente con Santa Teresa para sacar adelante la Reforma Teresiana que muchas veces parecía fracasar.

En 1575, fray Jerónimo es designado como Superior Provincial de la Reforma por el Nuncio Ormaneto. Y luego de que el Papa Gregorio XIII autorizó la erección de la Provincia de los Carmelitas Descalzos, fue elegido como Provincial por el Primer Capítulo Provincial de los Carmelitas Descalzos, en 1581. El 4 de octubre de 1582 muere Santa Teresa.

En 1585 es reemplazado en el provincialato por Nicolás Doria, hombre autoritario y sin recato alguno, quien no dudó mucho antes de expulsar, en 1592, a fray Jerónimo de la Reforma Teresiana a cuyo desarrollo había contribuido como invalorable artesano.

En 1593, al dirigirse a Roma para esclarecer su caso ante el Papa, es capturado y hecho prisionero por los turcos. A los dos años fue rescatado, y su situación es revisada por el Papa Clemente VIII, quien desautoriza la expulsión. A pesar de ello, fray Jerónimo se topa con obstáculos para volver y es aconsejado por el Papa a dirigir sus pasos hacia el Antiguo Carmelo, lo que hace, siendo recibido con manifestaciones de aprecio. Muere el 21 de setiembre de 1614.